
miércoles 6 de enero de 2010
Chiste gráfico publicado en "EncontrArte"

lunes 28 de diciembre de 2009
lunes 21 de diciembre de 2009
domingo 13 de diciembre de 2009
jueves 10 de diciembre de 2009
lunes 7 de diciembre de 2009
jueves 26 de noviembre de 2009
Sicario
como cachorros de buenas personas,
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.
Probablemente que todo eso debe ser verdad,
aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas.
Hombres de paja que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intenciones:
tienen doble vida, son sicarios del mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.
Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales;
resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.
Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Y como quien en la cosa, nada tiene que perder.
Pulsan la alarma y rompen las promesas
y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.
Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar
van a cagar a casa de otra gente
y experimentan nuevos métodos de masacrar,
sofisticados y a la vez convincentes.
No conocen ni a su padre cuando pierden el control,
ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión
de declarar públicamente su empeño
en propiciar un diálogo de franca distensión
que les permita hallar un marco previo
que garantice unas premisas mínimas
que faciliten crear los resortes
que impulsen un punto de partida sólido y capaz
de este a oeste y de sur a norte,
donde establecer las bases de un tratado de amistad
que contribuya a poner los cimientos
de una plataforma donde edificar
un hermoso futuro de amor y paz.
Joan Manuel Serrat
lunes 23 de noviembre de 2009
lunes 16 de noviembre de 2009
viernes 6 de noviembre de 2009
martes 27 de octubre de 2009
miércoles 21 de octubre de 2009
viernes 16 de octubre de 2009
martes 13 de octubre de 2009
jueves 8 de octubre de 2009
martes 6 de octubre de 2009
miércoles 30 de septiembre de 2009
viernes 25 de septiembre de 2009
domingo 20 de septiembre de 2009
Lastres
Ídolos pretéritos, nostálgicos de gloria, que se imponen como la matriz a seguir. Políticos octogenarios cómplices de nuestro debacle, que, proclamados líderes de raza por un ejército de militantes rentados, se invisten en consejeros ilustres, promotores y censores de la nueva dirigencia. De las nuevas ideas. De los flamantes proyectos. Estos brotes no llegarán a nada sin la venia del político veterano en fracasos.
Ideologías vetustas con prontuario cargado de decepciones que, a lo lejos, relucen como un paradigma ideal.
Expresiones artísticas, leyendas del pensamiento místico, productos televisivos, guerras injustas.
Las variables del pasado son infinitas. Personas, obras, pensamientos, ilusiones, todos, de un pasado imperfecto, que se adhieren como garrapatas en celo a la nueva generación.
La juventud de hoy esta presa de las deudas contraídas por la juventud de ayer. Está última, pretende que vivamos para saldar su hipoteca. Respetamos su pasado, lo valoramos en muchos aspectos y, gracias a su experiencia, evitaremos caer en sus dolorosos desengaños.
Pero me parece injusto que derrochemos nuestro presente trabajando para la redención de ellos. Nadie podría acusarnos de egoístas o carentes de memoria, simplemente, por exigir voz y voto en nuestro momento. La vieja juventud, bien o mal, supo ser protagonista en su época. Ya deben ceder. Ahora nos cabe cargar a nosotros con toda la responsabilidad de ese rol. Tenemos derecho a ello, tenemos la obligación. Es la mejor forma de honrar todas las buenas intenciones de las viejas generaciones. Eso creo.





















